El balcón

No dije nada. Seguiré callado, como en el juicio, como siempre, como padre me mandó.

El balcón

Entré en silencio. Ya no olía a mamá, solo a abandono.
Callado, arrastraba la maleta tras padre. Silencioso la abrí, saqué los caritativos testimonios de la acogida temporal. Los guardé ordenados como me enseñó mamá.
Padre, en silencio, desplegó el sofá-cama donde dormiré, igual que la noche que mamá se fue.
También hoy retorna padre, no venía desde que los policías se lo llevaron.
Los guardias que le culparon no han podido demostrárselo al juez.
Miré de soslayo el balcón, balcón por el que mamá se fue. Aquella noche papá y mamá salieron por él, gritos, golpes, el grito, el golpe, solo padre entró.
No dije nada. Seguiré callado, como en el juicio, como siempre, como padre me mandó.
El silencio vela por mi vida desde la noche que perdí a papá y mamá y recuperé a padre, cancerbero perpetuo de mis palabras y mis silencios.

Alberto Giménez Prieto «Lumbre»


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